Hoy, en el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, nos detenemos como sociedad para mirar hacia nuestra historia con memoria, respeto y profundo reconocimiento.
Recordamos a aquellos que, con coraje y entrega, fueron enviados a defender nuestra soberanía en las Islas Malvinas, en un contexto difícil y doloroso que marcó para siempre a toda una generación. Muchos de ellos no regresaron, y su ausencia se convirtió en una herida que aún permanece viva en el corazón del pueblo argentino.
Honramos a los caídos, que dieron su vida por la patria, y abrazamos con gratitud a nuestros veteranos, quienes cargan no solo con el orgullo de haber defendido la nación, sino también con las huellas de una experiencia que los acompañará toda la vida. Su historia merece ser escuchada, respetada y transmitida a las futuras generaciones.
Malvinas no es solo un hecho del pasado: es memoria activa, es identidad, es un compromiso permanente con la verdad, la justicia y la soberanía. Nos interpela como sociedad a no olvidar, a aprender de nuestra historia y a construir un futuro donde el diálogo, la paz y el respeto sean siempre el camino.
Recordar es también un acto de responsabilidad colectiva. Es sostener viva la memoria de quienes ya no están, es reconocer a quienes volvieron, y es reafirmar, con convicción y esperanza, que la causa Malvinas sigue siendo un sentimiento compartido que nos une como argentinos.
Porque las Malvinas fueron, son y serán argentinas
